Ni la Cancillería, ni la embajada ni el consulado ayudaron a Angelita
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Por Itania María
Fotos: Ricardo Hernández
Así lo confirmaron Angelita y su familia durante una entrevista con Cayena.
Todo el apoyo lo recibió de la gendarmería de Chantilly (del adjudant Desmoulin y del gendarme de origen colombiano Riva), del hospital Saint Dennis (donde permaneció ocho días) y en el Centro de Acogida del Comité contra la Esclavitud Moderna (aquí permaneció aproximadamente un mes).
Llegó a Santo Domingo el 20 de octubre pasado. El Comité, que preside Sophia Lakhdar, fue quien tomó a cargo el regreso de la dominicana a su país, según publicó el periódico Le Courrier picard, dato que Angelita y su familia confirmaron.
El pasado dos de diciembre la pareja de ejecutivos franceses fue sentenciada a pasar de tres a cinco meses en la cárcel y multas de mil y 4,500 euros.
“Mi hermano y mi esposo comenzaron a hacer diligencias en la Cancillería cuando yo les dije que estaba siendo maltratada. Ellos llamaron al vicecónsul allá (Enrique Caminero Brea) para que me protegiera y a la Embajada pero ellos no hicieron nada, absolutamente nada, y a pesar de que mi familia les había avisado, y había ido a la Cancillería yo tuve que fugarme y caminar sola entre el monte más de seis horas para encontrar quien me ayudara”.Angelita es una mulata de mediana estatura, con pelo corto, de mirada y gestos tranquilos. Tiene una voz suave y calmada. Habla bajito como si temiera que su voz rompiera el aire. Denota la proverbial sabiduría de esas mujeres templadas que trabajan en casas de grandes ejecutivos y que saben cual es su lugar.
