“A veces lo que quiero es llorar y gritar… es doloroso cuando los niños que vienen al museo me preguntan porqué la mataron…no puedo pensar en eso, ellas indefensas frente a sus verdugos… Patria se agarró de un camión y gritó que avisaran a su familia que los calieses las iban a matar… ay! Ellas sabían que era para matarlas que las estaban agarrando”…
A Dedé Mirabal los ojos se le llenan de lágrimas y la voz se le quiebra cuando habla de Patria, Minerva y María Teresa. Es imposible que a quien la escucha, no le pase lo mismo.
Han pasado 48 años del asesinato de sus hermanas pero para Dedé, guardiana celosa e incansable de la memoria Las Mariposas, es como si todo hubiera sido ayer. Cuando cuenta la historia lo hace despacio, como para que no se le escape ningún detalle de una historia mil veces contada pero que ella, con un rostro lleno de paz, dice que nunca se cansa de contarla.
Los restos de Patria, Minerva y María Teresa, descansan en la parte frontal del museo creado para guardar sus recuerdos. Allí, debajo de un noble y frondoso árbol de Laurel, están sus bustos junto al de Manuel Aurelio Tavárez Justo.
“Es que yo las siento aquí, yo vivo de esos recuerdos yo no veo a mis hermanas donde están ni como se fueron yo las veo entrando por aquí, veo a Patria que era un ser humano especial, que todo el que la vía sentía lo agradable que ella era; mi padre se sentía muy orgulloso de ella porque era una mujer de muchos detalles”
En otro lugar del jardín, un letrero dice al mundo que “ellas siguen vivas en su jardín”, que el amor ha podido más que el odio ciego de una bestia inmunda llamada Rafael Leónidas Trujillo. Otro sin alma, Víctor Alicinio Peña Rivera, ejecutó la orden dadas por el sátrapa.
La tarde -noche del domingo 25 de noviembre de 1960 los esbirros de Trujillo, alcanzaron a las hermanas cuando venían de Puerto Plata (donde habían acudido a visitar a sus maridos presos) y las asesinaron a golpes. También asesinaron al chofer de Las Muchachas, Rufino de la Cruz.
Dos días después el periódico El Caribe de la época, publicó una escueta nota en la que daba cuenta de que las hermanas habían muerto “en un accidente de tránsito”.
“Las mataron llenas de vida, de ilusión: Patria, de 35 años; Minerva, 33 y María Teresa con sólo 25 años…¿cuál fue su pecado? ¿Amar la libertad? Ese no es un pecado… y matarlas así, con una muerte tan horrenda”.
Con voz entrecortada doña Dedé recuerda cuando llegó a su casa después de dejar a sus hermanas en el cementerio. “Cuando yo llegué aquí vi a mi madre…(se le quiebra la voz) y cuando le dije que sus hijas estaban enterradas me respondió que había perdonado a los verdugos de sus hijas para que ellas fueran perdonadas… A veces mi madre me decía que no sabía como no se moría del dolor tan grande que tenía, pero de inmediato me decía “pero como yo te dejo esos niños… y fueron esos niños quienes la hicieron vivir a ella”.
Las dos, Mamá Chea (doña Mercedes) y Dedé criaron nueve hijos. “Mamá y yo los criamos sin inculcarles odios ni venganzas”. Doña Mercedes Reyes, murió 20 años después del asesinato de sus hijas.
Declaración en Colombia.En 1980 se celebró en Colombia, el Primer Encuentro Internacional Feminista. Allí las participantes declararon el 25 de noviembre como “Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer”, a petición de las delegadas dominicanas y en honor a Patria, Minerva y María Teresa Mirabal Reyes.
En 1998, la Asamblea General de la Organización Mundial de las Naciones Unidas aprobó de manera unánime la internacionalización de la conmemoración de esta fecha.
“De todas nosotras Minerva fue la más contestataria; ella fue una mujer demasiado avanzada para su época, ahora es que yo me doy cuenta, cuando veo que ahora la gente lee libros que ella lo había leído en los años cuarentas Para ella su guía fue Mahatma Gandhi, el Gandhi que libertó la india sin tirar un tiro, decía ella”.
“Algo que ella siempre decía era que ´la mujer tiene la misma capacidad que tiene el hombre, para cualquier cosa’. Ella hablaba de todo eso y hoy día yo veo cuan avanzada era mi hermana para la época que le tocó vivir”.
Bélgica Adela Mirabal Reyes (Dedé) era la segunda de las cuatro hermanas. “María Teresa, la más pequeña era como mi hija, yo le llevaba 10 años… ella acaba de cumplir, ahora, el día de Santa Teresa (15 de octubre) 73 años, y yo tengo 83” (cumplirá los 84 el próximo primero de marzo).
Patria Mirabal Reyes, nació el 27 de Febrero de 1924 y Minerva Argentina Mirabal Reyes, el 12 de marzo de 1926.
“Mis hermanas eran amantes de las flores y el jardín… Minerva era una enferma con las plantas”. El jardín de la casa museo está lleno de corales, coralillos, de trinitarias, mantequillas, tu y yo, anturios y una gran colección de cactus.
Y su padre la complació. Pero él tenía otros motivos. “Eso fue en la etapa que papá no la dejo ir a la universidad, papá sabía a lo que ella iba, ahí era que estaba la tierra fértil, donde ella buscaba a los compañeros que tenían anti trujillistas, como ella”
No fue sino hasta los 26 año, en 1952, cuando fue a estudiar a la universidad y ahí conoce a Manolo y fundan el Movimiento 14 de Junio. “Esos años mi papá los pasó controlándola”.
El desaire a TrujilloComo bestia herida y rencorosa, el sátrapa siempre persiguió a Minerva. El hecho que sentenció al martirio a la familia Mirabal Reyes fue el haber dejado una fiesta que el dictador ofreció en la casa Borinquen, en San Cristóbal.
“Teníamos que ir obligatoriamente, porque invitaron a la sociedad y nosotros éramos una familia acomodada. Fueron mi papá, Minerva, Patria y su esposo; y mi esposo y yo”.
Toca la orquesta del maestro Luis Alberti; hay mucha gente. Manuel de Moya Alonso, un apuesto joven vegano, se acerca a Minerva -a quien ya conocía- y la invita a bailar; ella no quiere pero el insiste hasta que ella accede. Cuando comienzan a bailar, casi de inmediato él se la pasa a Trujillo y por más de una hora la retuvo con él. Entre set y set, su familia la ve y se preocupa porque sabe que Minerva odia a ese hombre ¡y tener que bailar con él!
En un momento determinado Minerva pide volver a su mesa. Trujillo se la pasa a su hermano Negro y éste la devuelve a su familia. Minutos después empieza a llover fuertemente. La familia, consciente de las posibles consecuencias, se marcha. Y, efectivamente, al otro día, domingo, los demonios trujillistas fueron a buscar preso a don Enrique “para una investigación”.
A partir de ahí comenzaron los apresamientos al padre (que sufrió un derrame cerebral en 1951) y a Minerva. También el sufrimiento indecible de doña Mercedes y de toda la familia.
Pero también a partir de ese momento don Enrique dio su aprobación para que Minerva fuera a la universidad a estudiar derecho.
“Hija te voy a dejar ir a la universidad” . Y Minerva se graduó, sí, pero nunca pudo ejercer porque aunque le dieron el título, no le dieron el exequátur.
De acuerdo con Doña Dedé algunas personas se impresionan mucho al visitar el museo. “Hubo una señora que se puso mala por la impresión y hubo que llamar un médico”.
La presencia de Patria, Minerva y María Teresa se siente fuertemente en su casa museo: ver los libros de Minerva, sus cuadros, la escultura de la carita de su hija Minú; ver las habitaciones de las tres con sus vestidos, sus toallas bordadas, las carteras que llevaban el día del accidente; ver un paño con su sangre y la mata de pelo que Dedé atinó a cortar de la melena de María Teresa, hace que el visitante sienta la esencia y presencia de ellas en este museo y que antes había sido su casa.
El museo Hermanas Mirabal está ubicado en Ojo de Agua. Está abierto desde las ocho de la mañana hasta seis de la tarde. El año pasado asistieron unas 52 mil personas.
“Siempre vivas en su jardín” es el título de las memorias que escribió doña Dedé quien así atendió una sugerencia de un amigo de Jaime David, que la escuchó hablar y le sugirió que escribiera un libro.
Las memorias ya están listas; sólo se espera acordar con una editorial para publicarlas. La edición estuvo al cuidado de Minú Tavarez Mirabal
“Las mujeres hemos avanzado, pero queremos más”
“Creo que valió la pena; si hoy si tenemos libertad se lo debemos a tantos jóvenes que como ellas dieron sus vidas”.
“Cuando escucho que hay personas que dicen que aquí hace falta un Trujillo pienso que hablan sin saber… y digo a voces necias oídos sordos, digo yo"
Por William Galvan/colaboración especial
En este mes se cumplen 48 años del crimen más horrendo que sacudió la sociedad dominicana en el siglo pasado.
El 25 de noviembre de l960 fueron asesinadas Minerva, Patria, María Teresa Mirabal Reyes y su amigo Rufino de la Cruz. Ni antes ni después, en ningún tiempo ni lugar nadie se había atrevido a ordenar la muerte de tres mujeres, madres, esposas y hermanas, por diferencias políticas.
Comentarios
Creo que el que vive en la fe no teme a nada y tiene un gran corazón para perdonar porque sólo así doña Chea y esta cuarta heroína tuvieron el valor para superar aquella barbarie. El Señor todo lo puede. Ha sido emocionante !!!
Vivi la misma experiencia del Sr. Carpio. A pesar de haber crecido escuchando y leyendo sobre las mariposas, la historia por ti narrada y el testimonio de Dña Dedé nos mueve a continuar y ratificarnos que vale la pena continuar con ellas y otros muchos empezaron: la plena libertad e igualdad entre hombres y mujeres, libres de toda clase de violencia.
Un fuerte abrazo,
Te admira, Reynaldo Pérez ... Un viejo amigo ..