Hoy en día es muy común que las personas –debido a problemas económicos y de seguridad- se muden a apartamentos pequeños de las zonas urbanas. Se ha sustituido las grandes casas por apartamentos modernos y prácticos, donde en ocasiones tienen que convivir toad una familia. En esta situación y si hay niños, el anciano siente que es un “problema” y con frecuencia es la causa de quejas entre los más jóvenes.
La mayoría de las veces resulta difícil mantener la armonía en una familia donde conviven tres generaciones diferentes. Las familias de hoy en día deben aprender a sobrellevar la convivencia entre ellos. Una situación muy común es cuando los abuelos, al ver que reprenden a sus nietos, salen en su defensa muchas veces restándole autoridad a los padres, lo que provoca discordia y discusión constantes.
El diálogo es una herramienta primordial que debe llevarse a cabo con los abuelos haciéndoles entender que ellos pueden formar parte de la educación de los nietos, pero que la misma es una responsabilidad total de los padres. Hay que hacerles saber que ellos, los abuelos, ya hicieron su trabajo y cumplieron su rol en la crianza de sus hijos.
Los abuelos pueden opinar y deben dejárselo saber, pero teniendo encuenta que sus opiniones y sugerencias no son órdenes, si no consejos que serán tomados muy en cuenta.
Debemos valorar la presencia de los abuelos en nuestros hogares como una fuente muy importante de consejería y sabiduría para encausar a los niños y a los jóvenes.
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