Fotos: Fuente externa
Una de las grandes pasiones del brasilero es el fútbol. Para nadie es un secreto que éste es el país de donde han salido los mejores y más famosos jugadores del más completo de los deportes, entre ellos el eterno Rey Pelé, y la mayoría de ellos son de origen humilde.Por todos son conocidos nombres como Garrincha, quien se convirtió en uno de los héroes brasileros de las copas mundial de fútbol de los años 1958 y 1962. Décadas después, otros niños pobres, la mayoría nacido y criado en favelas, abrazaron su pasión y se convirtieron en los nuevos íconos del deporte nacional de Brasil. Pero, para algunos el sueño pasa a ser pesadilla.
Repentinamente, Ronaldo –El Fenómeno-, Robinho, Ronaldinho, Romario y otros más pasaron de no tener muchas veces qué comer, a tenerlo todo menos la capacidad para administrar ese cambio de clase social.
Uno de esos nuevos astros del fútbol brasilero y europeo, Adriano Leite Ribeiro, comenzó su estruendosa carrera con apenas 18 años, cuando fue llamado para ser miembro de la Selección Brasilera de Fútbol, y un año después, en 2001, pasó a ser miembro del equipo italiano Internacional, con el cual en 2005, 2006, 2007 y 2008 obtuvo grande títulos y el apodo de El Imperador.
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