“A mis hermanas yo las siento aquí… ellas no se han ido”
“A veces lo que quiero es llorar y gritar… es doloroso cuando los niños que vienen al museo me preguntan porqué la mataron…no puedo pensar en eso, ellas indefensas frente a sus verdugos… Patria se agarró de un camión y gritó que avisaran a su familia que los calieses las iban a matar… ay! Ellas sabían que era para matarlas que las estaban agarrando”…
A Dedé Mirabal los ojos se le llenan de lágrimas y la voz se le quiebra cuando habla de Patria, Minerva y María Teresa. Es imposible que a quien la escucha, no le pase lo mismo.
Han pasado 48 años del asesinato de sus hermanas pero para Dedé, guardiana celosa e incansable de la memoria Las Mariposas, es como si todo hubiera sido ayer. Cuando cuenta la historia lo hace despacio, como para que no se le escape ningún detalle de una historia mil veces contada pero que ella, con un rostro lleno de paz, dice que nunca se cansa de contarla.
Los restos de Patria, Minerva y María Teresa, descansan en la parte frontal del museo creado para guardar sus recuerdos. Allí, debajo de un noble y frondoso árbol de Laurel, están sus bustos junto al de Manuel Aurelio Tavárez Justo.
“Es que yo las siento aquí, yo vivo de esos recuerdos yo no veo a mis hermanas donde están ni como se fueron yo las veo entrando por aquí, veo a Patria que era un ser humano especial, que todo el que la vía sentía lo agradable que ella era; mi padre se sentía muy orgulloso de ella porque era una mujer de muchos detalles”




