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Niños de huesos frágiles y ánimos de hierro

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Por Adrian R. Morales
Fotos: Ricardo Hernández

Existen personas para quienes cada día es un desafío a vencer. El reto es mayor cuando se trata de niños y niñas que luchan por superar las dificultades y se meten los obstáculos en los bolsillos, como si la inocencia de la edad y las ganas de vivir fueran las más poderosas armas de supervivencia.

Esos infantes tienen nombres y rostros en los que se dibujan hermosas sonrisas a pesar de los dolores y malestares que los aquejan. Ellos son Kimberly, Cándida, Alexander, Ismeily, Alex, Joan y otros 21 pequeños diagnosticados de osteogénesis imperfecta, pertenecientes a la Fundación Ángeles de Cristal.

Una calurosa tarde llegamos al Centro de Ortopedia y Especialidades “CURE International”, en el sector de Gazcue. Allí nos esperaban los seis pequeños, algunos tímidos, otros curiosos, algunos con deseos de hacer travesuras, otros tal vez pensando cuándo volverían al quirófano o a internarse para recibir el tratamiento.

Quién sabe si por su mente también pasaba la idea de jugar a los exploradores o a los bomberos, saltar la cuerda, treparse a los árboles, montar bicicleta o jugar a las carreras. Pero ellos no pueden experimentar esa plenitud, la condición de su sistema óseo no se los permite. Sus huesos, frágiles como cristal, podrían fracturarse al menor descuido, tan solo con estirarse, con un simple roce, sin motivo aparente o con un cariñoso abrazo.




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