Mensaje a mis tataranietos
Queridos niños: Deben saber que en el 2009, todos sabíamos que, de seguir el mundo como iba, el agua se agotaría; que ya nos quedaban pocos ríos; que nos teníamos requetesabido que las montañas se estaban quedando peladas; que ya se había denunciado, aquí y en los demás países, que la temperatura del planeta disolvería los glaciares; que el hoyo en la capa de ozono sólo podía cerrarse a largo plazo, si se empezaba a trabajar en eso a fines del Siglo Veinte; que las superpotencias, responsables del caos, se mantenían indiferentes ante los tratados ecologistas internacionales; que algunos “locos exagerados” ya nos habían advertido que ustedes se iban a matar como animales, no ya por un pozo de petróleo para mover la industria, sino por un vulgar pozo de agua para prolongar la vida. Deben saber que, a pesar de conocer todo eso, no hicimos todo lo necesario para evitarlo. (Por favor, no quiero ni merezco que me traigan flores. Las pocas que queden, déjenlas ahí, sembradas, a ver si el planeta vuelve a tener un jardín). Los quiere, desde cien años antes, el tatarabuelo…





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