Andrea Echeverri: Necesitamos más de un conjuro para entender nuestra misión en este planeta
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Por Adrian R. Morales
Fotos: Fuente externa
Andrea Echeverri le pone pasión a todo: la música, la cerámica, los hijos, las causas que defiende. La vocalista del grupo colombiano Aterciopelados es un auténtico ejemplo del artista que cree en lo que hace, se entrega y se subleva contra los clichés. El amor lo ha llegado a entender de una forma que nunca antes creyó posible, lo sintió en cuerpo y espíritu al engendrar y convertirse en madre, lo cual, según ella, “es un trabajo tan grande que debería tener un sueldo”.
Delirar con la voz enérgica de esta mujer y la música innovadora de Aterciopelados no es difícil. Desde la publicación del primer disco de la banda, “Con el corazón en la mano”, de 1993, hasta su más reciente entrega discográfica, “Río”, pasando por su álbum en solitario de título homónimo, el sello personal de la Echeverri no requiere presentación. La fama le tiene sin cuidado, a estas alturas de su carrera es más bien una aliada a la hora de llevar los mensajes encerrados en canciones que hablan de la protección al medio ambiente, de la mujer como creadora de vida, de la espiritualidad y la humanidad.
Un concierto en julio la traerá de vuelta a Santo Domingo, acompañada de Héctor Buitrago y los miembros de una legendaria agrupación a la que la revista TIME incluyó entre las 20 mejores bandas de rock del planeta, junto a las emblemáticas U2 y Rolling Stones. Mientras, aprovechemos la oportunidad que nos ofreció Andrea Echeverri de asomarnos a su peculiar universo para enamorarnos aún más de la mujer gala, la florecita rockera, la baracunatana, la cosita seria, la chica difícil, pero sobre todo, de la que con orgullo lleva la marca “hecha en Colombia”.




